Lali ajustó los breteles de su
vestido, enderezándolos. El material rojo se ajustaba con fuerza alrededor de
su pecho, acentuaba sus pechos y le daba una cintura que no había tenido desde
el décimo grado. Ella respiró hondo y tocó el timbre del apartamento de Peter. Dando
un paso atrás, trató de serenarse. Al mirar hacia las ventanas, se dio cuenta
de que sólo una tenue luz provenía de la zona de la cocina, sin embargo, nada
se movía en su interior. Ella suspiró. Tal vez debería haberlo llamado primero.