Mariana yacía en una cama limpia, con una bata y con el bebé en
los brazos. La comadrona la había mimado, consiguiendo limpiarla a ella y
al bebé y revisándolos antes de sonreírle y declarar que ambos estaban
bien.
Mostrando entradas con la etiqueta La mujer de los Lanzani. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La mujer de los Lanzani. Mostrar todas las entradas
domingo, 8 de julio de 2012
Capítulo 90:
Peter se sentó detrás de Mariana, rodeándola con los brazos y sus manos
descansaban en su vientre. Ella se inclinó hacia atrás sobre su pecho,
la espalda acunada contra su pelvis. El levantó una mano para apartarle
el pelo de la cara, mientras que otra contracción atravesaba su cuerpo.
Ella tembló en sus brazos, y él hizo todo lo que pudo hacer, para no permitir que su miedo tomara el control.
Ella tembló en sus brazos, y él hizo todo lo que pudo hacer, para no permitir que su miedo tomara el control.
sábado, 7 de julio de 2012
Capítulo 89:
Se le cortó el aliento mientras que su barriga se apretó otra vez, esta vez mucho más doloroso que antes.
—¡Oh!
Peter la miró rápidamente, la preocupación arrugaba su frente.
—¿Qué te pasa?
Un repentino chorro de humedad bajó por sus piernas. Seguido de otro espasmo en su vientre. Oh Dios, era tan estúpida. Estaba de parto. ¿No se suponía que dolía más que esto? Todo lo que había sentido fue una suave incomodidad. Menos dolor, pero el problema era que lo sintió todo el día. ¿Llevaba de parto tanto tiempo?
—Peter, creo que acabo de romper las aguas
—¡Oh!
Peter la miró rápidamente, la preocupación arrugaba su frente.
—¿Qué te pasa?
Un repentino chorro de humedad bajó por sus piernas. Seguido de otro espasmo en su vientre. Oh Dios, era tan estúpida. Estaba de parto. ¿No se suponía que dolía más que esto? Todo lo que había sentido fue una suave incomodidad. Menos dolor, pero el problema era que lo sintió todo el día. ¿Llevaba de parto tanto tiempo?
—Peter, creo que acabo de romper las aguas
Capítulo 88
Mariana se movió por la cocina tarareando suavemente para a sí misma. Mientras acababa con el último plato, miró el reloj. Los chicos salieron a ejercer los caballos e iban a tardar un poco más.
Ella salió, pues necesitaba un poco de aire fresco y un paseo. Su espalda la había estado doliendo toda la mañana; quizás, si se estiraba un poco, se sentirá mejor. Se quedó en el camino, más allá del granero. Le encantaba explorar la tierra que rodeaba la cabaña. Siempre tenía una vista espectacular, no importaba en qué dirección andaba.
viernes, 6 de julio de 2012
Capítulo 87:
Mariana estaba tumbada en el sofá, la cabeza en el regazo de Juan y las piernas estiradas a través de Peter. Juan le acariciaba ociosamente el pelo con los dedos, mientras miraba la película.Peter frotaba los pies de Mariana y ella estaba profundamente dormida.
Capítulo 86:
—No deberías estar aquí fuera. Deberías estar dentro, descansando.
Había más énfasis en la parte de descansar. Casi era acusatorio en su tono, desde que supo malditamente bien que había hecho el amor con Juan y Peter.
Había más énfasis en la parte de descansar. Casi era acusatorio en su tono, desde que supo malditamente bien que había hecho el amor con Juan y Peter.
Capítulo 85:
Mariana no notó las fijas y sospechosas miradas de Thiago y Juan, cuando
reapareció en la cocina a la hora de comer. Las miradas inquisitivas se
volvieron ceños, cuando Peter entró a zancadas detrás de ella, con una
sonrisa satisfecha curvándole los labios.
jueves, 5 de julio de 2012
Capítulo 84:
El bajo y desesperado sonido de su voz, mandó un estremecimiento por su
pecho. Le miró fijamente a los ojos y sonrió traviesa. Levantó las
caderas una diminuta pulgada antes de deslizarse hacia abajo.
—Te aprovechas del hecho que no puedo devolverte esto —se quejó Peter.
—Te aprovechas del hecho que no puedo devolverte esto —se quejó Peter.
miércoles, 4 de julio de 2012
Capítulo 83:
El bebé pateó y giró entre ellos y la cara de Peter se relajó con una amplia sonrisa.
—¿Hoy está activo, verdad?
Él movió la mano hasta la cintura de los pantalones de chándal y los bajó, hasta que desnudó el vientre. Sus dedos acariciaron reverentemente la piel tensa. Entonces, se agachó para presionar los labios en el pequeño bulto bajo las costillas.
—¿Eso es el pie? —preguntó.
—¿Hoy está activo, verdad?
Él movió la mano hasta la cintura de los pantalones de chándal y los bajó, hasta que desnudó el vientre. Sus dedos acariciaron reverentemente la piel tensa. Entonces, se agachó para presionar los labios en el pequeño bulto bajo las costillas.
—¿Eso es el pie? —preguntó.
martes, 3 de julio de 2012
Capítulo 82:
Ella le tocaba a menudo, asegurándose, combatiendo las imágenes de él
recibiendo un disparo. Tan pronto como parecía que Thiago y Juan se
estiraban a por ella, el miedo a perderla era frecuente.
Todos luchaban contra sus demonios de maneras diferentes, y francamente,Mariana estaba preparada para ir más allá del temor paralizador. Preparada para asentarse con los hombres que amaba y vivir la vida juntos
Todos luchaban contra sus demonios de maneras diferentes, y francamente,Mariana estaba preparada para ir más allá del temor paralizador. Preparada para asentarse con los hombres que amaba y vivir la vida juntos
lunes, 2 de julio de 2012
Capítulo 81:
Unas semanas más tarde
Thiago tocó un mechón del ligero pelo negro de Mariana mientras esta dormía. La espalda estaba anidada contra su pecho, el trasero contra su ingle.
Dejó que su mano se deslizara desde el pelo hasta el hombro, luego por su costado hasta el hinchado vientre. Bajo sus dedos, el bebé se movió, y su pecho se tensó con la violenta satisfacción que lo inundó.
Ella se removió inquieta y apartó la mano, no queriendo perturbar su sueño. Se cansaba fácilmente estos días, con el bebé saliendo de cuantas en dos cortas semanas desde ahora.
Con desgana, presionó un beso en su cabeza y salió cuidadosamente de la cama. Se vistió y fue en busca de sus hermanos.
Thiago tocó un mechón del ligero pelo negro de Mariana mientras esta dormía. La espalda estaba anidada contra su pecho, el trasero contra su ingle.
Dejó que su mano se deslizara desde el pelo hasta el hombro, luego por su costado hasta el hinchado vientre. Bajo sus dedos, el bebé se movió, y su pecho se tensó con la violenta satisfacción que lo inundó.
Ella se removió inquieta y apartó la mano, no queriendo perturbar su sueño. Se cansaba fácilmente estos días, con el bebé saliendo de cuantas en dos cortas semanas desde ahora.
Con desgana, presionó un beso en su cabeza y salió cuidadosamente de la cama. Se vistió y fue en busca de sus hermanos.
Capítulo 80:
—Me muero de hambre —admitió—. No quise parar ni un momento hasta llegar aquí.
La llevaron a la cocina y Thiago sentó a Mariana en un banco. Después se sentó detrás de ella, acariciándola con una mano.
—¿Qué pasó? —preguntó suavemente.
Ella suspiró.
—Fue más rápido de lo que pensamos.Pablo no mostró ninguna señal de cooperación, ni con la amenaza de mi declaración. Entonces, la noche anterior a la audiencia, entró con un abogado. Se declaró culpable y firmó un acuerdo.
—¿Ya no es una amenaza? —preguntó Peter.
Asintió con la cabeza.
—Estará en la prisión durante mucho tiempo.
—Hiciste una cosa muy valiente, muñeca —dijo Thiago—. Estoy furioso por haberlo hecho, pero tuviste mucho coraje para hacerlo.
Le sonrió tristemente.
—Los eché tanto de menos. Me sentí tan sola.
Thiago la abrazó.
—Nunca volverás a estar sin nosotros, muñeca. Te lo prometo —miró su barriga—. ¿Cuándo lo descubriste?
Ella bajó la mirada, sin saber si debería decirle la verdad. Se mordió la mejilla y lo volvió a mirar.
—Lo supe antes de irme —movió la cabeza—. Fue un choque. Con toda la pérdida de sangre, las heridas; cuando me hicieron los reconocimientos rutinarios, confirmaron que estaba embarazada. Creían que iba a abortar, pero no aborté. —Se paró, después continuó—. Sabía que… sabía que si se los contaría, nunca me dejarían ir. Y sabía que tenía que hacerlo para protegerlos tanto a ustedes como al bebé.
Juan trajo un plato y un vaso de leche. Arrugó la nariz.
—¿Leche?
—Para el bebé —dijo él.
Rodó sus ojos.
—Odio la leche.
—Bébelo todo —dijo con una sonrisa—. Lo necesitas, como también el pequeño.
Ella sonrió, llena de felicidad. Estaba en casa. Era casi como si nunca se hubiera ido. Una lágrima solitaria se deslizó por su cara y sonrió más.
Thiago llevó la mano a su rostro y le secó la lágrima.
—No pasó un día en el que no pensáramos en ti. Preocupándonos por ti. Maldiciéndote —agregó con una torcida sonrisa—. Bienvenida a casa, muñeca —declaró en un tono más serio. Entonces se agachó y depositó un beso en su barriga—. Bienvenido a casa, bebé Lanzani.
—Mi divorcio es final —susurró ella.
—Y no pienses que vamos a esperar un día más para hacerte nuestra —comentó Juan cuando se sentó del otro lado de la mesa.
Un hormigueo serpenteó por la espina de Mariana.
—¿Qué quieres decir exactamente con eso?
—Quiero decir que nosotros vamos a ir mañana mismo a conseguir una licencia. Un amigo nuestro es juez y cumplirá la formalidad. Está consciente de nuestra situación. Mientras serás legalmente mi esposa, está dispuesto a organizar la ceremonia para acomodar tu compromiso con todos nosotros —dijo Thiago.
Mariana los miró fijamente durante un largo momento y sintió su corazón hincharse tanto hasta temer que estallaría. Ellos aún la querían.
Actuaban como si nunca les hubiera dejado, como si no han pasado casi seis meses.
—Seré realmente de ustedes —dijo temerosa.
Peter bufó.
—Siempre fuiste nuestra. No te engañes en esto.
—¿Te casarás con nosotros? —preguntó Thiago, acariciándole el pelo—. ¿Te quedarás con nosotros para siempre? ¿Nos amarás tanto como nosotros a ti? ¿Serás la madre de nuestros niños?
Se levantó y abrazó a Thiago tan fuertemente como podía.
—Los amo tanto —susurró—. Sí. Sí, me casaré contigo. Con ustedes.
Juan dio un grito y Peter volvió a sentarse en la silla, cruzando los brazos sobre el pecho en un ademán de suprema satisfacción.
Thiago le dio un besó largo y duro, dejándola jadeante. Por la primera vez en seis meses, se permitió relajarse y disfrutar el momento.
Mañana sería legalmente suya, aunque emocionalmente ya les pertenecía completamente, y más importante, ellos le pertenecerían.
La vida era llena de ironías. Solo cuando huyó de un pasado lleno de errores, encontró un futuro perfecto, tan brillante que aún tenía problemas en creer que era realidad.
—¿Alguien quiere jugar Monopoly? —preguntó ella.
Solo más tarde, cuando se sentaron en el balcón mirando el atardecer,Mariana se sintió realmente cómoda, como en casa. Por la primera vez desde la muerte de sus padres, tenía la sensación de pertenecer a alguien y a un lugar.
Thiago agarró su mano, su pulgar masajeándole la palma.
—Te amo, muñeca.
Ella le sonrió.
—Yo también te amo —se movió para mirar a Juan y Peter, ambos relajadas, tranquilos—. Los amo a todos.
Juan sonrió.
—Lo sabemos, muñeca. Al final, volviste a nosotros.
Continuara.....
ACLARACIÓN: En el capítulo 62 hay un dato que muchas pasaron de largo o que ahora no recuerdan :" Se desmoronó debajo de él cuando lo sintió penetrarla profundamente de nuevo, su semilla vertiéndose en su cuerpo. Las caderas de Peter se retorcían en espasmos mientras liberaba los chorros de su goce."
Eso indica que el padre es Peter, biologicamente hablando eh! Porque seria hijo de los tres ;) jajajaja
Yo quiero que se case con Peter =/ Pero Thiago es el mas grande asique....
Bueno Mil gracias por las firmas :) Perdón por no subir otro ayer pero tuve un par de problemas y no llegaba....
Anónimo:En este cap aclaro que pasaron casi seis meses...
Ro_Cani: Es una adaptación no es mia. :)
Cada vez mas cerca del final...
La llevaron a la cocina y Thiago sentó a Mariana en un banco. Después se sentó detrás de ella, acariciándola con una mano.
—¿Qué pasó? —preguntó suavemente.
Ella suspiró.
—Fue más rápido de lo que pensamos.Pablo no mostró ninguna señal de cooperación, ni con la amenaza de mi declaración. Entonces, la noche anterior a la audiencia, entró con un abogado. Se declaró culpable y firmó un acuerdo.
—¿Ya no es una amenaza? —preguntó Peter.
Asintió con la cabeza.
—Estará en la prisión durante mucho tiempo.
—Hiciste una cosa muy valiente, muñeca —dijo Thiago—. Estoy furioso por haberlo hecho, pero tuviste mucho coraje para hacerlo.
Le sonrió tristemente.
—Los eché tanto de menos. Me sentí tan sola.
Thiago la abrazó.
—Nunca volverás a estar sin nosotros, muñeca. Te lo prometo —miró su barriga—. ¿Cuándo lo descubriste?
Ella bajó la mirada, sin saber si debería decirle la verdad. Se mordió la mejilla y lo volvió a mirar.
—Lo supe antes de irme —movió la cabeza—. Fue un choque. Con toda la pérdida de sangre, las heridas; cuando me hicieron los reconocimientos rutinarios, confirmaron que estaba embarazada. Creían que iba a abortar, pero no aborté. —Se paró, después continuó—. Sabía que… sabía que si se los contaría, nunca me dejarían ir. Y sabía que tenía que hacerlo para protegerlos tanto a ustedes como al bebé.
Juan trajo un plato y un vaso de leche. Arrugó la nariz.
—¿Leche?
—Para el bebé —dijo él.
Rodó sus ojos.
—Odio la leche.
—Bébelo todo —dijo con una sonrisa—. Lo necesitas, como también el pequeño.
Ella sonrió, llena de felicidad. Estaba en casa. Era casi como si nunca se hubiera ido. Una lágrima solitaria se deslizó por su cara y sonrió más.
Thiago llevó la mano a su rostro y le secó la lágrima.
—No pasó un día en el que no pensáramos en ti. Preocupándonos por ti. Maldiciéndote —agregó con una torcida sonrisa—. Bienvenida a casa, muñeca —declaró en un tono más serio. Entonces se agachó y depositó un beso en su barriga—. Bienvenido a casa, bebé Lanzani.
—Mi divorcio es final —susurró ella.
—Y no pienses que vamos a esperar un día más para hacerte nuestra —comentó Juan cuando se sentó del otro lado de la mesa.
Un hormigueo serpenteó por la espina de Mariana.
—¿Qué quieres decir exactamente con eso?
—Quiero decir que nosotros vamos a ir mañana mismo a conseguir una licencia. Un amigo nuestro es juez y cumplirá la formalidad. Está consciente de nuestra situación. Mientras serás legalmente mi esposa, está dispuesto a organizar la ceremonia para acomodar tu compromiso con todos nosotros —dijo Thiago.
Mariana los miró fijamente durante un largo momento y sintió su corazón hincharse tanto hasta temer que estallaría. Ellos aún la querían.
Actuaban como si nunca les hubiera dejado, como si no han pasado casi seis meses.
—Seré realmente de ustedes —dijo temerosa.
Peter bufó.
—Siempre fuiste nuestra. No te engañes en esto.
—¿Te casarás con nosotros? —preguntó Thiago, acariciándole el pelo—. ¿Te quedarás con nosotros para siempre? ¿Nos amarás tanto como nosotros a ti? ¿Serás la madre de nuestros niños?
Se levantó y abrazó a Thiago tan fuertemente como podía.
—Los amo tanto —susurró—. Sí. Sí, me casaré contigo. Con ustedes.
Juan dio un grito y Peter volvió a sentarse en la silla, cruzando los brazos sobre el pecho en un ademán de suprema satisfacción.
Thiago le dio un besó largo y duro, dejándola jadeante. Por la primera vez en seis meses, se permitió relajarse y disfrutar el momento.
Mañana sería legalmente suya, aunque emocionalmente ya les pertenecía completamente, y más importante, ellos le pertenecerían.
La vida era llena de ironías. Solo cuando huyó de un pasado lleno de errores, encontró un futuro perfecto, tan brillante que aún tenía problemas en creer que era realidad.
—¿Alguien quiere jugar Monopoly? —preguntó ella.
Solo más tarde, cuando se sentaron en el balcón mirando el atardecer,Mariana se sintió realmente cómoda, como en casa. Por la primera vez desde la muerte de sus padres, tenía la sensación de pertenecer a alguien y a un lugar.
Thiago agarró su mano, su pulgar masajeándole la palma.
—Te amo, muñeca.
Ella le sonrió.
—Yo también te amo —se movió para mirar a Juan y Peter, ambos relajadas, tranquilos—. Los amo a todos.
Juan sonrió.
—Lo sabemos, muñeca. Al final, volviste a nosotros.
Continuara.....
ACLARACIÓN: En el capítulo 62 hay un dato que muchas pasaron de largo o que ahora no recuerdan :" Se desmoronó debajo de él cuando lo sintió penetrarla profundamente de nuevo, su semilla vertiéndose en su cuerpo. Las caderas de Peter se retorcían en espasmos mientras liberaba los chorros de su goce."
Eso indica que el padre es Peter, biologicamente hablando eh! Porque seria hijo de los tres ;) jajajaja
Yo quiero que se case con Peter =/ Pero Thiago es el mas grande asique....
Bueno Mil gracias por las firmas :) Perdón por no subir otro ayer pero tuve un par de problemas y no llegaba....
Anónimo:En este cap aclaro que pasaron casi seis meses...
Ro_Cani: Es una adaptación no es mia. :)
Cada vez mas cerca del final...
domingo, 1 de julio de 2012
Capítulo 79:
TIEMPO DESPUES...
Mariana llegó al final de la acera sinuosa, mirando fijamente la cabaña. El verano llegó a las montañas. En todos los sitios que miraba, la tierra estaba llena de verde. Solo había visto este paisaje cuando estaba cubierto de blanco y pensó que no podía ser más bonito. Estaba equivocada. Posiblemente, no podía ser más maravillosa que ahora, cuando volvía a casa.
Aparcó abajo, en el camino, exactamente en donde lo hizo antes. De alguna manera quería reproducir el día que tuvo hace muchos meses.
Sonrió cuando la brisa movió su largo pelo y lo sopló suavemente alrededor de sus hombros. Deslizó la mano sobre la protuberancia de su abdomen, acariciándola con gentileza.
sábado, 30 de junio de 2012
Capítulo 78:
Mariana lo vio salir y sintió que su mundo se fragmentaba y se partía en pequeños pedazos. Estaba más enfadado que nunca. Enfadado con ella.
Miró la traición que surgía en los ojos de Juan y Peter. ¿La odian todos?
—Vayan con él —los pidió suavemente—. Los necesita.
—Te necesita a ti —señaló Juan.
Capítulo 77:
viernes, 29 de junio de 2012
Capítulo 76:
Las miradas que le lanzaron mostraban sentimientos heridos mezclados con ira, pero los tres finalmente se giraron, y salieron.
El fiscal se acercó y le lanzó una mirada especulativa.
—¿Le importa si tomo asiento? —preguntó.
El fiscal se acercó y le lanzó una mirada especulativa.
—¿Le importa si tomo asiento? —preguntó.
Capítulo 75:
Mariana miró fijamente el techo, sus pensamientos vueltos un
caos.Thiago, Juan y Peter estaban dormidos. Le parecía que estaban tan
incómodos como en el infierno, pero no quería hacer nada que pudiera
despertarlos.
La culpa pesaba como una tonelada en su pecho. Cada vez que cerraba los ojos, veía a Peter cayendo de nuevo. Su peor temor había sido el peligro que estaba atrayendo hacia los hermanos. Un miedo que ahora se justificó.
Era hora de tomar una decisión, para evitar que algo malo volviera a suceder a Thiago, Juan o Peter. Especialmente a Peter. ¡Los amaba tanto! La idea de perder a alguno de ellos, creaba un dolor insoportable en su corazón.
Lanzó una mirada a Thiago, a pocos pasos de distancia. Su móvil estaba en la mesita de noche cerca a su cama. Lo observó fijamente por un largo momento, y luego lo alcanzó sigilosamente.
Sabía que Maria había sido la última en llamar, por lo que su número debía estar guardado.Mariana abrió despacio el teléfono y presionó los botones para buscar la última llamada recibida. Y entonces llamó
Algunos segundos más tarde, oía la voz de Maria, filtrada por la línea.
—¿Maria? Soy… soy Mariana Martinez —dijo con voz más fuerte.
Hubo una pausa larga.
—¿Qué puedo hacer por usted, Sra. Martinez?
Mariana respiró profundamente y echó un vistazo para tener la certeza de que no había despertado a los hombres.
—Necesito que contacte con el fiscal de distrito de San Francisco —pidió en casi un murmullo.
Otra pausa larga.
—¿Thiago sabe que me está llamando? —preguntó Maria.
—No, y quiero mantenerlo así —Mariana declaró con firmeza—. Mire, Maria... Sé que no le gusto, pero también sé que le interesa Thiago. ¿Quiere que le suceda lo mismo que a Peter? Tengo que hacer lo que pueda para mantenerlo a salvo. Para mantener a todos a salvo.
—¿Qué quiere que le diga al fiscal?
—Dígale que tengo información sobre Pablo Martinez, que podría interesarle mucho. Dígale donde encontrarme. No voy a discutirlo por teléfono. Tiene que ser personalmente.
—¿Está segura de estar tomando una decisión correcta? —preguntó Maria.
Si Mariana no conociera los hechos, juraría que había preocupación real en la voz de la otra mujer.
—Es mi única opción. Yo no puedo dejar que ellos mueran por mi causa.
El silencio cayó sobre las dos mujeres. Finalmente, Maria dijo.
—Está bien, haré esa llamada.
—Gracias —le agradeció suavemente Mariana.
Cerró el teléfono y lo puso cuidadosamente en su lugar. Entonces se hundió en las almohadas, exhausta por el esfuerzo que había hecho.
***
Dos días más tarde, llegó el fiscal, con dos oficiales de patrulla, flanqueándolo. Entraron en el cuarto de Mariana, despertando la reacción inmediata de los hermanos.
El miedo apretó el pecho de Mariana, hasta obligarla a luchar por la respiración. Sabía quién era él y por qué estaba allí.
—¿Qué demonios está ocurriendo? —exigió Thiago, cuando el fiscal entró en el cuarto, irguiéndose en toda su estatura.
Juan y Peter también se levantaron. Una pesada tensión nubló el cuarto, tan espesa que podría ser cortada con cuchillo.
—Calma, hijo. Me llamo David Masterson. Soy el fiscal de distrito de San Francisco.
Thiago se cruzó de brazos y permaneció parado, con las piernas separadas, mirando fija y desafiantemente al fiscal.
—Eso no explica por qué está aquí.
—Le pedí que viniera —dijo Mariana con suavidad.
Todos los ojos se giraron hacia ella.Peter se acercó a la cama, cerniéndose protector sobre ella. Como mucho, eso se veía gracioso. Con el pecho y los hombros llenos de fajas, parecía una momia medio vestida.
—Quizás pueda estar un momento a solas con la Sra. Matinez —habló más fuerte el fiscal.
—Al infierno si lo permitiré —protestó Peter.
Mariana dejó que su mano sana descansara en el brazo de Peter.
—Estaré bien, Peter.
Thiago la contemplaba fijamente, sin desviar la mirada.
—¿Qué es lo que has hecho, Mariana?
—Por favor entiende,Thiago. No puedo permitir que alguno de ustedes vuelva a estar lastimado por mi causa.
Thiago soltó una larga blasfemia. Ella se estremeció por su ferocidad.
David Masterson señaló a los dos policías.
—Si me hacen el favor, escolten afuera a estos caballeros, así la Sra. Martinez y yo podemos conversar en privado.
—¡Al demonio con usted! —se apartó Juan.
—Juan, por favor —pidió Mariana —. Déjame hacer esto a mi manera. Te pido que salgas. Hazlo por mí.
Continuara....
Holaaa :)
Bueno cada vez estamos mas cerca del final :D :) =/ =S =(
¿Creen que esta bien lo que hizo Mariana?
Juli♥
@amorxca
La culpa pesaba como una tonelada en su pecho. Cada vez que cerraba los ojos, veía a Peter cayendo de nuevo. Su peor temor había sido el peligro que estaba atrayendo hacia los hermanos. Un miedo que ahora se justificó.
Era hora de tomar una decisión, para evitar que algo malo volviera a suceder a Thiago, Juan o Peter. Especialmente a Peter. ¡Los amaba tanto! La idea de perder a alguno de ellos, creaba un dolor insoportable en su corazón.
Lanzó una mirada a Thiago, a pocos pasos de distancia. Su móvil estaba en la mesita de noche cerca a su cama. Lo observó fijamente por un largo momento, y luego lo alcanzó sigilosamente.
Sabía que Maria había sido la última en llamar, por lo que su número debía estar guardado.Mariana abrió despacio el teléfono y presionó los botones para buscar la última llamada recibida. Y entonces llamó
Algunos segundos más tarde, oía la voz de Maria, filtrada por la línea.
—¿Maria? Soy… soy Mariana Martinez —dijo con voz más fuerte.
Hubo una pausa larga.
—¿Qué puedo hacer por usted, Sra. Martinez?
Mariana respiró profundamente y echó un vistazo para tener la certeza de que no había despertado a los hombres.
—Necesito que contacte con el fiscal de distrito de San Francisco —pidió en casi un murmullo.
Otra pausa larga.
—¿Thiago sabe que me está llamando? —preguntó Maria.
—No, y quiero mantenerlo así —Mariana declaró con firmeza—. Mire, Maria... Sé que no le gusto, pero también sé que le interesa Thiago. ¿Quiere que le suceda lo mismo que a Peter? Tengo que hacer lo que pueda para mantenerlo a salvo. Para mantener a todos a salvo.
—¿Qué quiere que le diga al fiscal?
—Dígale que tengo información sobre Pablo Martinez, que podría interesarle mucho. Dígale donde encontrarme. No voy a discutirlo por teléfono. Tiene que ser personalmente.
—¿Está segura de estar tomando una decisión correcta? —preguntó Maria.
Si Mariana no conociera los hechos, juraría que había preocupación real en la voz de la otra mujer.
—Es mi única opción. Yo no puedo dejar que ellos mueran por mi causa.
El silencio cayó sobre las dos mujeres. Finalmente, Maria dijo.
—Está bien, haré esa llamada.
—Gracias —le agradeció suavemente Mariana.
Cerró el teléfono y lo puso cuidadosamente en su lugar. Entonces se hundió en las almohadas, exhausta por el esfuerzo que había hecho.
***
Dos días más tarde, llegó el fiscal, con dos oficiales de patrulla, flanqueándolo. Entraron en el cuarto de Mariana, despertando la reacción inmediata de los hermanos.
El miedo apretó el pecho de Mariana, hasta obligarla a luchar por la respiración. Sabía quién era él y por qué estaba allí.
—¿Qué demonios está ocurriendo? —exigió Thiago, cuando el fiscal entró en el cuarto, irguiéndose en toda su estatura.
Juan y Peter también se levantaron. Una pesada tensión nubló el cuarto, tan espesa que podría ser cortada con cuchillo.
—Calma, hijo. Me llamo David Masterson. Soy el fiscal de distrito de San Francisco.
Thiago se cruzó de brazos y permaneció parado, con las piernas separadas, mirando fija y desafiantemente al fiscal.
—Eso no explica por qué está aquí.
—Le pedí que viniera —dijo Mariana con suavidad.
Todos los ojos se giraron hacia ella.Peter se acercó a la cama, cerniéndose protector sobre ella. Como mucho, eso se veía gracioso. Con el pecho y los hombros llenos de fajas, parecía una momia medio vestida.
—Quizás pueda estar un momento a solas con la Sra. Matinez —habló más fuerte el fiscal.
—Al infierno si lo permitiré —protestó Peter.
Mariana dejó que su mano sana descansara en el brazo de Peter.
—Estaré bien, Peter.
Thiago la contemplaba fijamente, sin desviar la mirada.
—¿Qué es lo que has hecho, Mariana?
—Por favor entiende,Thiago. No puedo permitir que alguno de ustedes vuelva a estar lastimado por mi causa.
Thiago soltó una larga blasfemia. Ella se estremeció por su ferocidad.
David Masterson señaló a los dos policías.
—Si me hacen el favor, escolten afuera a estos caballeros, así la Sra. Martinez y yo podemos conversar en privado.
—¡Al demonio con usted! —se apartó Juan.
—Juan, por favor —pidió Mariana —. Déjame hacer esto a mi manera. Te pido que salgas. Hazlo por mí.
Continuara....
Holaaa :)
Bueno cada vez estamos mas cerca del final :D :) =/ =S =(
¿Creen que esta bien lo que hizo Mariana?
Firmen mucho y subo otro ;)
BesoJuli♥
@amorxca
jueves, 28 de junio de 2012
Capítulo 74:
En los días siguientes, Mariana durmió la mayor parte del tiempo.Peter
se puso más y más irritado, hasta que la enfermera finalmente desistió
de intentar mantenerlo en la cama. El cuarto día, le dieron el alta
oficialmente.
El mismo día, movieron a Mariana a una habitación normal.Thiago se relajó finalmente.Peter y Mariana estaban fuera de peligro. Pronto los tendría en casa, donde pertenecían.
Se sentó en la silla, al lado de la cama de Mariana mientras ella dormía y estiró el cuello. Friccionó los ojos cansados y se preguntó como volvería a dormir otra noche, antes de estar seguro de que la amenaza del esposo de Mariana desaparecía.
El mismo día, movieron a Mariana a una habitación normal.Thiago se relajó finalmente.Peter y Mariana estaban fuera de peligro. Pronto los tendría en casa, donde pertenecían.
Se sentó en la silla, al lado de la cama de Mariana mientras ella dormía y estiró el cuello. Friccionó los ojos cansados y se preguntó como volvería a dormir otra noche, antes de estar seguro de que la amenaza del esposo de Mariana desaparecía.
miércoles, 27 de junio de 2012
Capítulo 73:
Peter.
martes, 26 de junio de 2012
Capítulo 72:
—Te amo, cariño —susurró—. Lamento tanto no habértelo dicho nunca.
Mientras él y Juan mantenían la vigilia, Mariana se durmió finalmente. Su respiración se volvió más estable, y el flujo de lágrimas por fin se paró. La cabeza caía abatida contra la almohada, el rostro pálido tenía manchas rojas causadas por el llanto.
Algunos minutos más tarde, la misma enfermera a quien Thiago había acorralado entró bulliciosamente, echándole una mirada de contrariedad.
Mientras él y Juan mantenían la vigilia, Mariana se durmió finalmente. Su respiración se volvió más estable, y el flujo de lágrimas por fin se paró. La cabeza caía abatida contra la almohada, el rostro pálido tenía manchas rojas causadas por el llanto.
Algunos minutos más tarde, la misma enfermera a quien Thiago había acorralado entró bulliciosamente, echándole una mirada de contrariedad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)















